19 de noviembre de 2010

La viticultura ecológica, una práctica cada vez más rentable

  • Es recomendable embotellar el vino con corchos con certificado FSC
  • La Organización Ecologista busca fomentar la producción de vino ecológico en bodegas

Producir vino de calidad respetando el medio ambiente es posible y además muy rentable. Así lo aseguran los viticultores que han apostado por la agricultura ecológica. Una tendencia que aún está poco extendida en España pero que va ganando adeptos poco a poco.


Reducir el uso de fertilizantes, utilizar controladores de plagas, recuperar la vegetación autóctona de la zona y fomentar el ahorro de agua son algunas de las buenas prácticas agrícolas que marcan la diferencia en estos viñedos.


La Organización Ecologista busca fomentar tanto la producción de vino ecológico en bodegas como el uso de tapones de corcho FSC en el embotellamiento, un certificado internacional que garantiza la buena gestión de los alcornoques en los bosques.


Aunque los vinos de calidad siempre son embotellados con corcho, está creciendo la tendencia a utilizar otro tipo de materiales sintéticos como el plástico o el metal, algo, no solo perjudicial para la salud, sino que pone el riesgo la subsistencia de este tradicional sector rural.


No debemos olvidar que el alcornoque representa una fuente de ingresos importante para el medio rural que obtiene cerca de 1.500 millones de euros al año.

17 de noviembre de 2010

Coag anima a consumir productos ecológicos

Consideran que los ayuntamientos deben fomentar la presencia de mercados para favorecer la venta directa

Cientos de personas tuvieron la oportunidad ayer de conocer una variedad importante de alimentos ecológicos producidos por agricultores y ganaderos de la provincia de Burgos y de otras cercanas como La Rioja, Zamora, Palencia, León, Álava y Navarra, entre otras. La Plaza de España de la capital burgalesa acogió a 25 expositores en la primera edición de la feria Ecoágica, organizada por Coag.

El principal objetivo con el que se planteaba esta cita es dar a conocer estos productos al consumidor burgalés y, a la vez, fomentar la venta. Así lo explicaba Rodrigo Becerril, agricultor ecológico y vicepresidente de Coag-Burgos, que indicaba que este tipo de mercados permiten fomentar la venta directa entre el productor y el consumidor y así evitar que sean los intermediarios quienes fijen los precios.

La inauguración de esta feria, a las 11.00 horas, contó con la presencia del jefe del servicio territorial de Agricultura y Ganadería, Baudilio Fernández Mardomingo, el presidente de la Diputación, Vicente Orden Vigara, el diputado de Agricultura y Medio Ambiente, Ramiro Ibáñez, el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio y la concejal del área de Mercados, Pilar Martínez. Acompañados por el presidente provincial de Coag-Burgos, Pedro Puras, recorrieron cada uno de los puestos y apreciaron la calidad de los alimentos con sello ecológico.
Los expositores presentaron ayer productos como el aceite de girasol, que se produce en la comarca del Odra-Pisuerga en Padilla de Arriba, las mermeladas zamoranas de la marca Frutos del Huerto, las hortalizas de Soledad Hernández, llegadas desde Briviesca; los quesos Fariza, de Zamora, las conservas y licores Del Monte de Tabuyo, en León. También estaba presente uno de los comercios burgaleses que se dedican a la venta de estos productos 'Masala', así como la asociación de educación ambiental 'Ogea' que propone la creación en centros educativos de huertos ecológicos.

Los agricultores y ganaderos que se han animado a producir ecológicamente distribuyen sus productos directamente a los cada vez más comercios que venden alimentos ecológicos, pero una de las herramientas que se ha convertido en imprescindible de cara a la distribución en la venta on-line. La intención es hacer que los canales de comercialización de los alimentos sean más cortos, donde sólo exista un intermediario como máximo entre productor y consumidor y, al final, salgan beneficiados tanto unos como otros, explicaba Becerril.

En los últimos años también han aparecido los denominados grupos de consumo, personas que se organizan para adquirir este tipo alimentos con el fin de conseguir mejores precios. Estos grupos priman la proximidad al productor con el fin de evitar grandes desplazamientos y sus consiguientes costes y, a la vez, que las producciones sean ambientalmente respetuosas.


Mercados locales
Coag apuesta por los canales cortos de comercialización de alimentos y también llama la atención sobre la necesidad de que los ayuntamientos de la provincia faciliten la existencia de mercados donde se puedan vender productos ecológicos. «El tejido de las tiendas de barrio ha ido desapareciendo y sólo quedan las grandes superficies. Es necesario que los municipios apuesten por este tipo de ferias», aseguraba Pedro Puras.

A su juicio, una fórmula para que siga existiendo la actividad agrícola y ganadera en la provincia es recuperar la vieja fórmula de hacer agricultura sin abusar de los productos fitosanitarios y apostando por la sostenibilidad del medio ambiente. Esta es la filosofía de la Agricultura de Responsabilidad Compartida (ARCO) que promocionaba ayer en su puesto en la feria esta organización agraria.

13 de noviembre de 2010

Las siete erres del consumidor ecológico

Reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir y reclamar. Los consumidores que asumen estas siete acciones contribuyen a conservar el medio ambiente, a lograr un mundo más equitativo y, de paso, ahorran dinero. Varios consejos sencillos de realizar harán posibles estas siete erres del consumidor "verde".

Reflexionar
Los consumidores ecológicos son reflexivos y críticos. Reconocen que los seres humanos, como los demás seres vivos, forman parte de un todo interrelacionado: la naturaleza. Cualquier acción que antepone a los seres humanos en detrimento de la naturaleza repercute de forma directa o indirecta en el bienestar humano actual y el de las generaciones venideras. La información y la educación ambiental son claves para que los ciudadanos puedan repensar su manera de consumir.

Las decisiones coherentes con esta postura son muy diversas: elegir bienes y servicios comprometidos con el medio ambiente, caminar, ir en bicicleta o en transporte público en lugar del coche privado, apoyar el uso de las energías renovables y huir en lo posible del uso de combustibles fósiles, consumir alimentos frescos, de temporada y cercanos, vestir ropas realizadas con fibras naturales, etc.

Rechazar
Los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables deben quedarse fuera de la lista de la compra. Este tipo de productos pueden estar en muchos ámbitos del hogar y, siempre que se pueda, hay que rechazar su uso y sustituirlos por otros más respetuosos con el medio ambiente. La limpieza de la casa o de la colada se pueden hacer de manera ecológica sin recurrir a productos industriales.

Las etiquetas y la información al consumidor de los productos pueden ayudar a discernir cuáles hay que rechazar. Conocer bien los símbolos de reciclaje puede servir para saber si los materiales se recuperarán cuando acabe su vida útil.

Algunos productos tienen un gran impacto ambiental y, por ello, conviene rechazarlos. Es el caso de los artículos que utilizan CFC, causantes de la destrucción de la capa de ozono, otros que tienen una alta huella de carbono, consumen una gran cantidad de agua virtual, causan la deforestación de bosques vírgenes, se basan en el tráfico ilegal de especies amenazadas o utilizan artes de pesca ilegales o sobreexplotan de los caladeros, entre otros. Como posibles sustitutos, se pueden consumir los productos que garantizan la utilización sostenible de los bosques (sello FSC) o de los recursos pesqueros (sello MSC), los productos ecológicos o de comercio justo.

Reducir
El resultado de la fórmula es evidente: menos bienes, menos gastos, menos explotación de los recursos naturales y menos contaminación y residuos. No hay que dejar de consumir, sino hacerlo con cabeza. Antes de adquirir un nuevo producto, conviene preguntarse si de verdad es necesario.

Los consumidores pueden reducir su impacto ambiental de muchas maneras. Al comprar, hay que evitar los productos con un empaquetado excesivo. Siempre que se pueda, hay que elegir los tamaños grandes y los productos concentrados para generar menos basuras y, a la vez, ahorrar dinero. El agua no es un bien inagotable aunque lo parezca cada vez que se abre el grifo. Diversos consejos permiten reducir su consumo sin que sufra el nivel de bienestar. De igual manera, la generación de energía supone la utilización en gran parte de combustibles que generan contaminación, como el petróleo o materiales radiactivos, y la explotación de la naturaleza. El gasto en energía también se puede disminuir en casa mediante unas cuantas pautas sencillas.

Reutilizar
Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro doméstico y a disminuir el impacto ambiental. Los envases o productos de usar y tirar son la antítesis de un consumo responsable y ecológico.

La reutilización es posible de muchas formas. Al hacer la compra, conviene llevar bolsas de tela o de otros materiales que permitan su uso prolongado y eviten las perjudiciales bolsas de plástico. Las baterías recargables son menos nocivas que las de un solo uso. Las hojas de papel se pueden utilizar por ambos lados y las cajas de cartón se pueden aprovechar más veces para guardar otros objetos. Los libros, los discos, la ropa, etc. se pueden intercambiar entre familiares y amigos, y tampoco está de más darse una vuelta por los mercados de segunda mano. Lo barato sale caro, no solo para el bolsillo, sino también para el medio ambiente. Los productos muy baratos de mala calidad no duran nada y acaban en la basura. En su lugar, los bien elaborados se pueden reutilizar más veces. Cuidar de manera adecuada los productos, hacer caso de las recomendaciones de los fabricantes y repararlos siempre que se pueda favorecerá que duren más. Una forma más sofisticada de reutilizar es el denominado "upcycling", que transforma un objeto sin uso o destinado a ser un residuo en otro de igual o mayor utilidad y valor. Los consumidores logran nuevos productos y se ahorran dinero.

Reciclar
Separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje es una acción con múltiples beneficios medioambientales. Las basuras recicladas no acaban en los vertederos, cada vez más saturados, los materiales desechados se aprovechan para elaborar nuevos bienes y, por ello, se evita la extracción de nuevas materias primas y se reduce el consumo de energía en su elaboración. Al reciclar una lata de aluminio, se ahorra una cantidad de energía similar a la que consume un televisor durante tres horas. Un bien con aluminio reciclado consume un 5% de la energía que necesitaría si se basara en material virgen.

De manera similar, los consumidores también pueden practicar el compostaje, un sistema que transforma la basura orgánica en varias aplicaciones ecológicas.

Redistribuir
Los desequilibrios entre los países ricos y pobres no sólo afectan a sus habitantes, sino también al medio ambiente. La humanidad ha duplicado en los últimos 40 años su huella ecológica global, de manera que el consumo actual se basa en la utilización de los recursos de otros territorios o de generaciones futuras. Si todas las personas del mundo vivieran como un ciudadano medio de EE.UU. o de Emiratos Árabes Unidos, se necesitarían más de 4,5 planetas Tierra. La huella ecológica de los españoles también es alta: se requieren más de tres superficies como la de España. El medio ambiente y la humanidad no pueden soportar de manera indefinida este desarrollo insostenible y, por ello, hay que redistribuir el consumo de manera equitativa. Los productos con una menor huella ecológica o basados en principios de comercio justo pueden disminuir estas diferencias.

Reclamar
Los consumidores pueden y deben tener una participación activa en las actividades que influyen en su vida cotidiana. La ley ampara la posibilidad de reclamar y exigir actuaciones que contribuyan a mejorar el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Las líneas de acción son muy diversas: reclamar a las instituciones más medidas para conservar y recuperar el medio ambiente, reclamar más infraestructuras para poder reciclar, reclamar un mayor apoyo a los productos ecológicos y a las energías renovables, reclamar el uso de bolsas reutilizables en los supermercados en vez de las de usar y tirar, reclamar más productos reciclados y reciclables, reclamar más información medioambiental, etc.

Los consumidores son la base del sistema productivo y sus decisiones de compra pueden modificar las tendencias del mercado. Por ello, realizar un consumo responsable es una manera indirecta de reclamar a las empresas que incluyan la variable ecológica en sus bienes y servicios.

12 de noviembre de 2010

La feria del vino se ampliará este año con un fin de semana ecológico

Entre el 18 y el 21, habrá catas, talleres, y degustaciones de productos en Estella

Participarán 102 caldos en el concurso nacional, que a partir del próximo año se celebrará en abril

La tradicional feria del vino ecológico que organiza el Ayuntamiento de Estella todos los años se ampliará en esta edición con todo un fin de semana dedicado a los productos ecológicos que llenará la ciudad del Ega de diferentes actos populares. Por supuesto, en este programa tampoco falta el VI Concurso Nacional de Vinos Ecológicos, que sí que mantiene su estructura y que presenta como gran novedad que este año se han inscrito 102 caldos, frente a los 70 que participaron en la anterior edición. Las catas, realizadas por expertos, serán en la casa de cultura y se celebrarán el jueves 18 de noviembre y el viernes, 19. Los premios se entregarán el día 26, en el Hotel Tximista.

Ya, el mismo viernes 19, comenzarán las novedades de esta edición con una mesa de opinión que se celebrará en las nuevas instalaciones de Bodegas Aroa, en Zurucuáin. Esta cita será a las 12 horas y la temática a tratar serán los diferentes escaparates que tiene el vino ecológico.

Ese mismo día tendrá lugar otro concurso, el de huevos fritos ecológicos. Para participar hay que inscribirse y cada concursante podrá aportar a su plato un ingrediente secreto. Además, el viernes será el primer día en el que estelleses y visitantes podrán degustar cazuelicas ecológicas, regadas con vino y al precio de 3 euros. Los bares que participan son: Amaya, Aralar, Astarriaga, Florida, Izarra, Katxetas, La Aljama, Pigor y Richard, todos de la asociación de comerciantes. Para esta ocasión, cada uno ha elaborado una cazuela ecológica.

El sábado destaca, por ejemplo, un taller de verduras infantil, dos catas de vino, una demostración de elaboración en barrica y una degustación de hamburguesas ecológicas. Los bares continuarán ofreciendo sus cazuelicas.

El domingo tendrá lugar el concurso popular de vinos ecológicos, denominado Premio Barrica Popular y seguirán las jornadas gastronómicas.

En la presentación de este fin de semana, la alcaldesa de Estella, Begoña Ganuza, destacó la alta participación en el certamen nacional y señaló que este concurso se celebrará de nuevo en abril. "Para hacerlo coincidir con la Feria Internacional de Vinos Ecológicos (FIVE) que se realiza en Pamplona y así darles más fuerza a este tipo de caldos". Concretamente, los dos certámenes convergirán cuando en la FIVE se entreguen los premios del certamen de Estella.

categorías El gerente de Evena, Emilio Gurrea, incidió en el prestigio que tiene el Concurso Nacional y explicó que las categorías del certamen son vinos blancos, rosados y tintos tranquilos; vinos espumosos y dulces y de licor. Sandra González, del CEPAEN, remarcó la relevancia de los alimentos ecológicos en Navarra. "Actualmente, hay 30.000 hectáreas de productos ecológicos, más de 700 operadores, 500 alimentos y 150 establecimientos colaboradores. Además, en lo relativo a viticultura cabe señalar que hay 972 hectáreas, 85 viticultores y 23 bodegas, de las que 10 están en Tierra Estella", puntualizó.

11 de noviembre de 2010

Llega el chicle biodegradable y ecológico extraído de selvas tropicales

Mascar chicle también puede ser un buen gesto para el medio ambiente si la goma de mascar es biodegradable, extraída con criterios sostenibles de las selvas tropicales de México y América Central y no se adhiere a las superficies. Esta es la propuesta que trae a la Feria Biocultura de Madrid el Consorcio Chiclero, un conjunto de 56 cooperativas, que elabora “chicle ecológico”.

Actualmente, “la mayor parte de la goma de mascar que se elabora es un producto industrial que utiliza polímeros a base de petróleo como sustituto del chicle natural. Esta es la razón por la cual estas gomas de mascar se han convertido una amenaza ambiental y sanitaria”, han explicado a EFEverde sus impulsores.

El producto llamado Chicza se elabora con el látex obtenido de la planta chicozapote y que luego convierten en goma base, se endulza con productos orgánicos como jarabes de agave; se le añaden sabores naturales, se compacta y se moldea en forma de tiras de chiclets.

La planta del chicle es única debido a su mezcla de polisoprenos, que da una sustancia no tóxica, hidrofílica, no vulcanizable.

El chicozapote sólo se encuentra en la zona del Gran Peten, conformado por las selvas tropicales del sureste mexicano, junto con las de Guatemala, Belice, Honduras y Nicaragua.

El representante de marketing de Chicza, Jokin Carrasco, ha explicado a EFEverde que el chicle es 100% biodegradable y está basada en producto totalmente natural, frente a la goma industrial que se elabora a base de polímeros de petróleo.

Según Carraso, al ser elaborado a base de goma orgánica, el producto presenta todas las virtudes de una materia prima biodegradable: inocua, hidrosoluble y no adherible.

Además se descompone fácilmente al combinarse la biodegradación enzimática y la bacterial, con el tiempo se hace polvo y regresa a la tierra, igual que la madera podrida, las hojas caídas y muchos otros elementos que enriquecen los suelos.


Fuente: EFE Verde